El pegador.

Desaparición forzada: caso Daniel Solano.

Fiske Menuko, Puel Mapu.- Juan Barrera apoya su cabeza contra la madera de la pared. Mira hacia el interior de la sala. Observa al público presente, observa a los abogados querellantes. Juan Barrera es el que más habla en los cuartos intermedios o durante el tiempo de espera previo al inicio de cada audiencia. Habla fuerte y se para firme como si fuera un soldado. Juan Barrera mira a los testigos con un sonrisa amenazante cada vez que éstos los tienen que identificar. La institución y la escuela de la policía le ha enseñado que las amenazas y los golpes son formativos. ¡Un buen policía debe estar preparado para recibir en su cuerpo y psiquis cualquier tipo de humillación! Humillaciones que rápidamente van a ser volcadas sobre el cuerpo de los jóvenes originarios que habitan los barrios periféricos de la Argentina. Juan Barrera está convencido que esos jóvenes están torcidos, y deben ser enderezados a mano limpia, golpes tras golpes (pero sin dejar marcas). Para la institución policial hay algo malo en la sociedad, y los agentes del Estado, cachiporra y 9 mm en mano, son los únicos que pueden mejor las cosas. Pero la contradicción radica en que Juan Barrera no es diferente a los pibes que golpea, a esos pibes torcidos que él quiere enderezar a fuerza de golpes. ¡Su color de piel resulta un hecho innegable! ¿Por qué Juan Barrera cree que es diferente a sus víctimas? Dentro de la cosmovisión mapuche la palabra yanacona significa traidor. El traidor dentro del pueblo mapuche es aquel que es capaz de abandonar su alma e identidad para representar, dentro de la sociedad, los principios y valores del verdugo – torturador que, incluso el mismo traidor, durante su formación, padeció. En definitiva, el yanacona es aquel que entrega a sus hermanos, por un par de monedas, al mísero estanciero, usurpador de la tierra, devenido en empresario corrupto y acaparador.

El pegador..jpgJuan Barrera observando a la testigo mientras declara. 

Introducción.

En la audiencia número 26 del juicio por la desapareció forzada de Daniel Solano declararon otros 9 testigos, entre ellos dos estudiantes de la carrera de turismo que estuvieron en Macuba la madrugada del 5 de noviembre de 2011, una ex empleada del boliche, un locutor de la radio “Prisma” de Choele Choel y un policía que hacía adicionales en el pub “Patio Vip” de Lamarque. También declaró el ex novio de una de las estudiantes de turismo, una joven que escuchó una comentario polémico (citado varias veces en la causa) dentro de un cumpleaños y una estudiante que aseguró que Tomás Vega levantó a Daniel Solano “como si fuera un papelito”, antes de sacarlo del boliche. La lista se completa con la primer testigo, que se llevó toda la atención de la jornada judicial, dado que la fiscalía pidió que sea demorada y quedé a disposición de la justicia, por incurrir en el delito de falso testimonio.

Kiñe.

Uno.

El pegador.

El primer testimonio fue esquivo y reticente, aunque evidente e inocente. La declarante se guardo información durante todo su testimonio. No sólo que negó gran parte de lo declarado en el Juzgado 30 de General Roca, sino que además su relato actual distó mucho del anterior (2012). Primero negó haber visto a Sandro Berthe dentro del boliche. “Usted habría dicho que vio a cuatro policías, que le hicieron sacar la gorra a su sobrino. Usted habría dicho que reconoció a uno de los cuatro policías porque llevaba el auto al taller que está en diagonal a su casa. Usted habría dicho que reconoció a Berthe, y hasta dijo como estaba uniformado”, le indicó e hizo saber el abogado querellante Leandro Aparicio. En segundo lugar, esta testigo negó haber pronunciado en su primer testimonio que Juan Barrera era conocido en el barrio como “el pegador”. Esta testigo, una joven de unos 20 años, se permitió, inclusive contradecirse en su actual testimonio. “Primero nos dijo que estuvo 15 o 20 minutos (dentro de Macuba), ahora nos dice que llego a las dos de la madrugada y que luego se fue cerca de las cuatro. ¿Cuánto tiempo estuvo al final?”, le reprochó nuevamente el abogado querellante. “Yo lo vi a Daniel Solano cerca de la entrada. Nos pregunto si conocíamos otro boliche que estuviera cerca de Macuba. Pero no vi nada más. No vi cuándo lo sacaron, ni quién lo sacó. Yo no vi nada”, concluyó la testigo.

Epu.

Dos.

Los estudiantes de turismo.

Los dos estudiantes de turismos reconocieron que no vieron mucho, pero coincidieron en que una de sus compañeras (que aún no declara) si vio con detalles lo que hicieron los policías con Daniel Solano en la vereda de Macuba.

El primer estudiante en declarar afirmó que Barrera, Martínez, Albarrán y Berthe son clientes de su negocio. Y que durante la madrugada del 5 de noviembre estuvo todo el tiempo en el patio fumando. En cambio la segunda testigo afirmó que desde un principio estuvo en la entrada vendiendo entradas. Y que desde su posición no pudo ver mucho.

4..jpgBerthe, Bender, Martínez y Quidel antes de comenzar la audiencia. 

En cambio, el ex novio de esta joven (también presente en Macuba la madrugada del 5 de noviembre) afirmó que vio dos policías en la entrada, y que al final de la noche vio como un joven se subía a la tarima, se sacaba la remera y participaba de un “juego”.  

La risa de Barrera..jpgBarrera, una vez más, riéndose mientras declara una testigo. 

Por su parte, una de las personas que estuvo atendiendo la barra de Macuba esa misma noche, declaró que generalmente dentro del boliche, para los días de recitales solían haber 6 policías, mientras que para los días normales 4. Esta empleada estuvo toda la noche en Macuba despachando bebidas, pero no vio nada que le llamará la atención. Ni siquiera escuchó cuando el animador del boliche solicitó la presencia de la policía en la pista.

Küla.

Tres.

“Tomás Vega lo levantó como si fuera un papelito”.

Tanto el locutor como el policía dieron un relato superfluo e intrascendente. El primero trabaja en la actualidad en la radio “Prisma” de Choele Choel y el segundo realizó adicionales durante el fin de semana que desapareció Daniel Solano, en un bar nocturno llamado “Patio Vip” (uno de los lugares mencionados en reiteradas ocasiones por los compañeros de Daniel Solano).

El oficial..jpgEl oficial de policía mira al abogado querellante Leandro Aparicio. 

El dato más relevante de la audiencia judicial sin duda lo dio la estudiante del Instituto de Beltrán que afirmó que Tomás Vega levantó (dentro del boliche) a Daniel Solano como si fuera un papelito. “A Tomás Vega lo reconozco porque lo vi cantar en la fiesta del tomate”. Tomás Vega es conocido dentro de la causa como el policía cantor y como el octavo policía que también debería estar sentado junto a los 7 policías imputados. Esta testigo fue elocuente en afirmar que vio a 6 policías en Macuba: 4 de ellos pertenecían al grupo B.O.R.A. y dos a la policía. “Los diferencio por el pantalón marrón”. Además esta testigo dio un detalle singular “Tomás Vega estaba armado”. Al finalizar el relato de esta testigo el abogado querellante exigió nuevamente a los jueces de la causa, la inmediata detención de este oficial, que en la actualidad continúa realizando servicios policiales dentro de la ciudad de Lamarque.

La escenas que constituyen las frases “lo levantó como si fuera un papelito” y “era conocido como un golpeador” forman parte de una misma filosofía, de una misma cultura represiva, incluida no sólo en la institución policial, sino también en la construcción del ser nacional. Un ser nacional que desde la gestación de este Estado ha reconocido a los habitantes originarios de esta tierra como enemigos, como seres que , con su sola presencia, entorpecen y contradicen la noción de progreso, que por supuesto, y como queda evidenciado en este caso, sólo favorece a los usurpadores de la tierra, devenidos en empresarios corruptos y acaparadores.

 

 

Crónica y fotografías: Gustavo Figueroa.

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Un comentario sobre “El pegador.

  1. Excelente nota periodística que vislumbra el objetivo de la represión policial que lleva a la desaparición forzada, especialmente, por quienes se rebelan al estado de las cosas injusto que el capitalismo partriarcal impone.

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